La firma Consultores Internacionales (CISC) indicó que a pesar de que el proceso de relocalización de cadenas productivas (nearhsoring) tomó mayor fuerza en México en años posteriores a la pandemia de Covid-19, este fenómeno sigue sin mostrar los flujos de inversión esperados por el propio Gobierno e instituciones privadas.
"El nearshoring se asumió como una oportunidad histórica para recibir más inversión extranjera; sin embargo, no ha mostrado los resultados esperados, en gran parte porque no se han puesto en marcha acciones y estrategias que concreten tales flujos, más bien parece que nos hemos esforzado en alejarlos", refirió Julio Alejandro Millán, presidente de la firma.
Millán agregó que factores económicos y políticos (tanto internos como externos) están limitando la legada esperada de capitales foráneos.
CISC indicó que con el auge del nearshoring, las proyecciones del oficialismo y de analistas privados estimaron que México tenía potencial de atracción de flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) que podrían significar montos cercanos a los 40 mil millones de dólares anuales.
Sin embargo, en el último par de años la captación de capitales foráneos en México se ha estancado, ya que no ha podido superar la barrera de los 37 mil millones de dólares, a pesar de la constante guerra comercial que sostiene Estados Unidos con China.
CISC argumentó que una de las principales razones por las que muchos de los anuncios de inversión en el País no se lleguen a concretar surge a partir del ambiente de negocios derivado de las elecciones en México y Estados Unidos, lo cual ha cambiado la estructura que se les brinda a las empresas para instalarse en suelo nacional.
Lo anterior queda ejemplificado con el anuncio de hoy de la automotriz Honda, quien decidió producir su modelo híbrido Civic en Indiana, Estados Unidos, en lugar de instalarse en México con el fin de evitar los posibles aranceles que ha planteado el Presidente Donald Trump sobre las exportaciones mexicanas.
De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), en 2024 entraron al País 36 mil 871 mil millones de dólares de IED, no obstante, de este total solo 3 mil 169 millones correspondieron a nuevas inversiones, lo que significó su menor monto en más de tres décadas.
Asimismo, por componentes de la IED, las nuevas inversiones solamente reflejaron un 8.6 por ciento del monto total, lo que reflejó su tasa de participación más baja en los registros de Banxico.
En tanto, la reinversión de utilidades representó el 77.9 por ciento del total de la IED.
"Este último componente, si bien refleja confianza en cierto grado para seguir manteniendo las operaciones en México, no se puede considerar como nearshoring, por lo que es necesario realinear los esfuerzos", puntualizó la firma.
A lo anterior, agregó CISC, habrá que sumar el deterioro del Estado de Derecho con la Reforma Judicial, el aumento en la percepción de corrupción y la inseguridad pública, así como el factor Trump y sus amenazas de proteccionismo en el exterior.
Millán puntualizó en que la IED es un factor importante en el desarrollo económico del País, ya que múltiples sectores manufactureros están ligados a estos flujos, especialmente los dedicados a la exportación.
"Las condiciones de crecimiento económico se están viendo limitadas, y la inversión productiva puede apoyar en revertir las expectativas que se han formado. Si México no retoma niveles de crecimiento cercanos a su potencial, el deterioro y las dificultades podrían ser una realidad inevitable en los próximos años", sentenció el presidente de la firma.